viernes, 1 de diciembre de 2017

Noches

A pasado una hora
del segundo día
del último mes del año.

Desde la ventana 
veo el resplandor naranja
del fuego que espera.

Salgo al patio, está fresco 
allí debajo del pino estoy parado
este, como siempre,
ante cualquier brisa que le acaricia, 
silba y silba.

En la oscuridad
cuelgan los jazmines en su arbol
cuál diamantes en el carbón.

La luna en lo alto
se viste con un halo inmenso a su alrededor​, 
que es ahora oculto por la negrura
que se llevó su claridad.

El fuego que encendí
y me brinda calor se a apagado 
y la calidez interior de mi habitación
parecen llamarme a gritos.

Desafiante la luna
quiere seguir brillando,
y su halo 
como un imponente vestido de novia
vuelve a llamar la atención.

El viento viene del este
trayendo el frío del mar ,
y a su antojo los árboles bailan
mientras luna
que es reina como ella,
en mis ojos vuelve a brillar.

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