Cuando mi corazón calle en ésta vida sin rumbos,
quiero que tus ojos me vean partir.
El silencioso dolor del alma se calma en tu mirada
y se vuelve eterno, como lo es el amor o un beso esperado.
Cuando mi corazón deje de latir,
cuando más vida no le quedé,
quiero que sean tus manos en las mías
el último abrazo.
Eterna amada mía,
serán los mares mi nombre en tu piel
y cada amanecer una caricia.
y cada amanecer una caricia.
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